El nuevo gobierno y la Educación

Ya sabemos quién será el nuevo ministro de Educación del gobierno de la derecha ¿Tendrá ese nombre alguna relevancia para la enseñanza en nuestro país? ¿o sea quien sea la Educación seguirá bajo el imperio del gatopardismo o como señala Moulian (en su libro Chile actual, anatomía de un mito(1), del transformismo, entendido este como las operaciones que en el Chile Actual se realizan para asegurar la reproducción de la “infraestructura” creada durante la dictadura, despojada de las molestas formas, de las brutales y de las desnudas “superestructuras” de entonces?
Se me dirá que es una exageración, que muchas cosas han cambiado en la educación en los últimos 20 años…si y no. Si, porque la Reforma significó un cambio curricular importante; o porque la inversión en Educación -y con ella los recursos disponibles- se ha multiplicado varias veces, entre otras razones. No, porque el carácter mercantil de la educación se ha profundizado y la “privatización” -por la vía que sea- avanza cada día más, o porque, como diría Moulian, la “infraestructura” de la Educación dejada por la dictadura sigue siendo básicamente la misma (municipalización, subvención, etc.).
Pero mejor esperar a ver en la práctica qué sucede con la Educación bajo el gobierno de Piñera, pues por ahora solo podemos pre-juzgar. Por eso en esta ocasión solo pretendo decir algunas cosas y expresar algunos cuestionamientos a algo más concreto, como es el Programa de Gobierno de Piñera, en particular respecto a la Educación (2).
De partida su título es ya una declaración de intenciones -Una educación a nivel mundial- que establece un horizonte deseable: llegar a tener una Educación al nivel de la que existe en países desarrollados como Italia y Portugal, dice el programa.
Luego de señalar que la educación se encuentra estancada -según los resultados de aprendizaje medidos en el SIMCE y otras pruebas estandarizadas internacionales- pese a la gran inversión en recursos que ha realizado la Concertación los últimos 20 años, nos dice que su
“objetivo es producir un cambio en la cultura escolar (el destacado es mío), evolucionando desde un enfoque de baja exigencia hacia uno de excelencia en el que hay que satisfacer altos estándares, donde se exigen esfuerzos y resultados, incluyendo a los alumnos, lo que generará equidad e igualdad de oportunidades“
Para ello, dice el Programa, se implementarán una serie de políticas destinadas a alcanzar este gran objetivo que podemos desglosar en las siguientes ideas fuerza: cambio en la cultura escolar, excelencia, altos estándares, resultados, equidad e igualdad de oportunidades.
Sin duda que la cultura escolar hoy en día en Chile deja mucho que desear por su alto grado de autoritarismo y rigidez, pero me temo - y esto es una aprensión absolutamente personal- que lo que entiendo por cultura escolar no es lo mismo que entienden los del equipo programático de Piñera. Si analizamos la concatenación de estas ideas fuerza antes expuesta, pareciera ser que el enfoque de la cultura escolar se centra primordialmente en alcanzar la excelencia, expresada en altos estándares de rendimiento que manifestarían los esfuerzos a través de resultados, lo que generaría equidad e igualdad de oportunidades. Con esto, me atrevería a señalar, se expresa solo una dimensión de la calidad de la educación: los resultados académicos medidos según estándares. Pero se dejan fuera muchas otras dimensiones de la cultura escolar tan importantes como aquella, a saber, la formación humana y social, la dimensión relacional, entre otras.
Pero veamos estas políticas concretas en sus propias palabras, para luego detenernos en algunas de ellas. Obviamente aquí se presenta solo el enunciado de cada política, el detalle aunque no muy abundante, se puede leer en el Programa mismo:
- Duplicaremos gradualmente la subvención escolar por niño atendido.
- Elevaremos las exigencias a los establecimientos, a sus directivos, docentes y alumnos.
- Crearemos una unidad especializada de apoyo a los establecimientos.
- Se premiará los cursos que muestren mejoras significativas en el aprendizaje con viajes culturales, materiales educativos de calidad, etc.
- Se apoyará las iniciativas destinadas a mejorar el clima al interior de las escuelas, liceos y colegios del país.
- Favoreceremos la movilidad social y la verdadera igualdad de oportunidades en la educación.
- Crearemos una red nacional de docentes expertos para apoyar a los niños y niñas que se estén quedando atrás en los procesos de aprendizaje.
- En materia de educación media técnico-profesional, se perfeccionará el proceso de enseñanza.
- En relación a la educación pre-escolar, nuestra meta es llegar a todos los rincones del país.
- Para lograr igualdad de oportunidades en el acceso a la educación superior se perfeccionará el sistema de financiamiento estudiantil ampliando su acceso.
- Mejoraremos la calidad de los directores de los establecimientos escolares.
- Atraeremos a los jóvenes talentosos a la profesión docente y retener a los profesores más efectivos.
- Se establecerá un examen no obligatorio de habilitación (al ejercicio de la pedagogía).
- Crearemos una nueva carrera docente que apoye a los profesores en su tarea de mejorar los aprendizajes y la formación de sus alumnos.
Sin duda, casi cualquier política que se enfoque a aumentar la cobertura y los recursos para la educación es bienvenida, así como las intenciones de mejorar el clima escolar y favorecer la igualdad de oportunidades, o la idea de atraer a los jóvenes más talentosos a la pedagogía. Respecto a esto mucho se podría discutir, pero en términos generales me parecen excelentes ideas.
Pero hay un tema que me preocupa, y el/la lector/a perdonará mis obsesiones personales respecto a ello, y es que detrás de la mayor parte de estas políticas pareciera aparecer como criterio último de medida la evaluación estandarizada. Es decir, como criterio último de la calidad de la educación, de los logros de alumnos, profesores y directores. Muchos me dirán que esto no tiene nada de nuevo, que la Concertación venía ya aplicando crecientemente la estandarización como medida de todas las cosas en Educación. Otros me señalarán, como un querido amigo, que no es solo acá sino que esa es la tendencia imperante a nivel mundial. Y todos ellos tienen razón. Sin embargo, no puede dejar de preocuparme la aparente o real consolidación de dicha mirada reducida de la Educación, o dicho en palabras de sentido común, ¿mal de muchos, consuelo de tontos?… al menos para mi, no basta como consuelo saber que esa es la tendencia dominante hoy en día.
Veamos solo un par de ejemplos dónde puede verse o intuirse claramente la omnipresencia -y omnipotencia- de la evaluación estandarizada, tal como lo expresa el Programa de Educación de Piñera. A partir de los siguientes fragmentos (en cursiva) podemos preguntarnos “cómo” se evaluará o medirá la calidad, logros, resultados, mejoras, etc.
- “se promoverá una subvención a la calidad que premie a los establecimientos y equipos docentes que se destaquen a nivel país.” ¿Que se destaquen en qué?¿En sus resultados del SIMCE, como se hace hoy para dar la “certificación” de establecimiento de excelencia vía SNED? ¿En los puntajes promedio que alcancen sus egresados en la PSU?
- “Se premiará los cursos que muestren mejoras significativas en el aprendizaje…” Nuevamente la pregunta ¿cómo se expresarán y medirán esas mejoras significativas en los aprendizajes? ¿En base al mejoramiento de las notas o al puntaje SIMCE de los estudiantes entre un año y otro?
Y eso que no quiero meterme por esta vez en el tema de los “premios”…
Todo un tema aparte es lo que se señala respecto a la formación y habilitación docente. Solo me detendré en un par de puntos. El programa señala:
“Se establecerá un examen no obligatorio de habilitación. Aquellos egresados que no hayan rendido examen de habilitación o que no tengan una buena calificación, y que ingresen a la profesión docente, quedarán facultados para ejercer la carrera sólo en forma condicional y deberán demostrar efectividad en la sala de clase. A medida que vayan superando ciertas metas podrán aspirar a las remuneraciones de quienes obtuvieron buenas calificaciones en los exámenes. Cada tres años deberán verificarse las capacidades docentes en la sala de clases. Este proceso será realizado en forma descentralizada, y sus criterios generales de evaluación serán dirigidos por la Agencia de Calidad de Educación. Los nuevos directores de los establecimientos podrán solicitar el reentrenamiento de los profesores (el destacado es mío).
Obviamente todos desearíamos que aquellos/as que ejerzan la docencia y eduquen a nuestros hijos/as sean los y las mejor preparados y competentes en su labor desde todos los puntos de vista, incluyendo el afectivo y social. Tampoco se trata de oponerse a la evaluación de las habilidades docentes porque sí, o por mero reflejo gremial. Además señala el carácter “no obligatorio” del examen de habilitación, aunque luego esta no obligatoriedad se relativiza al señalar que quienes no lo rindan solo podrán ejercer la docencia en carácter condicional. Pero ¿qué se pretenderá medir en aquel examen? ¿Será como la prueba INICIA que ya se está aplicando con carácter piloto? ¿Qué “competencias” se les exigirán a aquellos recien egresados de la universidad y que aún no han tocado en serio una sala de clases, más allá de sus prácticas?
Y luego ¿a qué se refieren con que “deberán demostrar efectividad en la sala de clases“? (Efectividad: del verbo latín efficere: Ejecutar, llevar a cabo, efectuar, producir, obtener como resultado) ¿se medirá -¡oh sorpresa!-la efectividad del/a docente de acuerdo a las mejoras de sus estudiantes en los resultados de la prueba SIMCE de un año a otro? ¿o en la mejora de sus notas? Seguro no será como la actual Evaluación Docente que muestra una “muestra” de lo que el profesor/a hace o dice hacer en su sala de clases con independencia casi absoluta de lo que sucede con sus estudiantes concretos.
Y “a medida que vayan superando ciertas metas” podrán aspirar a ganar lo mismo que aquellos que fueron bien evaluados en el examen. Ok, pero ¿cómo se definirán esas metas? ¿En relación a sus mismos progresos? ¿En relación a los progresos de sus estudiantes? ¿Cómo se medirán cualquiera de estos progresos?
Y “deberán verificarse las capacidades docentes en la sala de clases“. Nuevamente las misma o similares preguntas ¿Cómo se verificarán las capacidades docentes en la sala? ¿Bajo qué criterios y medidas?
No está de más recordar aquí que no existe una relación unívoca entre el desempeño -sea lo que se entienda por ello- del profesor/a y los resultados -sea lo que se entienda por estos- de sus estudiantes, ya que las variables contextuales de carácter social-económico y familiar tienen, comprobadamente, un peso muy grande en esto aunque no exclusivo. Mas aún en una sociedad tan desigual como la nuestra donde el capital social y cultural se encuentra tan disparejamente distribuido.
Finalmente, disculpen pero no puedo dejar de hacer el comentario:”los directores podrán solicitar el reentrenamiento de los profesores”. ¿Reentrenamiento? Acaso los profesores nos “entrenamos” en vez de formarnos, como buenos futbolistas -como aquellos que felizmente obtuvieron la clasificación para el Mundial 2010. ¿Existirá algún Bielsa de la Educación? Ironía aparte, creo que el uso de determinado lenguaje no es un detalle o sutileza sino que expresa una visión de mundo que hoy se nos hace explícita, quizá con mayor brutalidad, pero que hace rato viene imperando en las políticas educativas de nuestro país…
Muchas preguntas por cierto. Por eso, esto no pretende ser una mirada acuciosa y total al programa y a las políticas de Educación declaradas por el próximo gobierno de la derecha, sino solo una mirada crítica a algunos aspectos bajo el intento de ser un poco objetiva, intento imperfecto y casi inútil, por cierto, habida cuenta de que siempre hablamos -e interrogamos- desde nuestro particular y personalísimo locus o lugar en el mundo. Y, al menos humildemente creo, mi “lugar en el mundo” de la Educación lo tengo bastante claro.
Veremos qué nos depara el futuro.
C.
Referencias
(1) Moulian, T (1997) Chile Actual, anatomía de un mito. Lom Ediciones, Santiago.
(2) Ver Programa de Gobierno, Educación en http://www.pinera2010.cl/programa-de-gobierno/educacion/










ferrerguardiaflaescuelamoderna.pdf
propuestasociopolticadelapedagogialibertariafcocuevasnoa.doc

