PEUMA educación y pedagogía

4 novembre 2011

La cuna de la democracia chantajeada por el poder del dinero: Grecia y la Unión Europea

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Hace días se viene desarrollando un largo capítulo de una crisis que comenzó hace un tiempo: la situación económica de Grecia y su relación con la  Unión Europea. Pero no es de la crisis en sí que creo imprescindible hablar sino de una dimensión que al parecer está pasando desapercibida entre tanta noticia.  Para explicarlo en pocas y simples palabras: producto de su crisis económica y en calidad de miembro de la UE Grecia recibió un plan de « salvataje » económico por parte de la UE que consiste en dinero fresco para mantener a flote su economía, así como un « recorte » del 50 % de su deuda, claro está, a cambio de  aceptar un conjunto de imposiciones respecto a su política y  gasto fiscal. 

Obviamente el costo de dicho salvataje es que Grecia adopte una serie de decisiones de política fiscal ideadas por la UE y el FMI que significarán grandes costos sociales. Ante ello el gobierno griego había anunciado que llamaría a un referendum para que sus ciudadanos se pronunciaran por la aprobación o rechazo de dicho plan, lo cual parecería ser una decisión obvia para un gobierno ante una opción tan fundamental para su país: que decida la gente. 

Pero esto que es normal como parte consustancial del viejo y nunca bien ponderado principio de la soberanía popular, a la UE le pareció poco menos que un desafío a su estabilidad y existencia y amenazó al gobierno griego con adoptar graves sanciones si llevaba a cabo dicha consulta popular, es decir, si permitía que su pueblo decidiera. Así, un portavoz del gobierno alemán afirmó que “Grecia también tiene una responsabilidad” para con el resto de países de la Unión Europea (UE), que en los últimos meses se han mostrado a su vez “activamente solidarios y responsables” con Atenas… e indicó que por el momento no se ha decidido si Grecia va a recibir el próximo tramo del primer rescate, que en teoría debería transferirse en los próximos días, o si el referendo altera o deja en suspenso el calendario acordado ».[1] 

Como se ve las amenazas no eran menores[2] pues incluían detener el plan de salvataje monetario y transformar a Grecia en un paria dentro de Europa. Merkel y Sarkozy amenazaron a Grecia de sacarla del euro y bloquear el rescate financiero hasta la realización del referendo. 

Finalmente el gobierno griego anunció hoy que no realizará el referéndum y acatará el plan económico de la UE y FMI. Grecia se ha “salvado” a los ojos de sus pares europeos, pero no sabemos si se habrá salvado ante sus ciudadanos afectados.[3] 

Con todo esto vemos un ejemplo casi de manual de Historia: el principio de la soberanía popular y nacional en tensión con el poder económico y político de organizaciones supranacionales como la UE y el FMI. ¿Será acaso que la cuna de la democracia se transformará en la sepultura de uno de sus principios constitutivos: la soberanía? Una gran ironía de la historia, sin duda.

Peuma 


[1] En http://www.elmostrador.cl/noticias/mundo/2011/11/02/merkel-exige-claridad-a-papandreu-tras-el-anuncio-del-referendo/ [2]Ver  http://diario.latercera.com/2011/11/03/01/contenido/negocios/10-89144-9-alemania-y-francia-amenazan–a-grecia-de-sacarla-del-euro-y-bloquea-rescate.shtml 

 [3] Ver  http://www.elmostrador.cl/noticias/mundo/2011/06/29/crece-tension-en-grecia/ 

15 octobre 2011

¿Dónde está Chile?

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Por Cristian Warnken 

Chile se encamina a pasos agigantados a una decadencia moral e intelectual de proporciones. No hay gobierno ni oposición a la altura de las circunstancias. Cada cual parece estar actuando por cálculos mezquinos, muy pocos son ya los que despiertan admiración, y nadie parece dar ni la vara ni el ancho. La pobreza de las ideas y la debilidad de las convicciones de nuestra clase dirigente, sumadas al deterioro de la ética en todos los niveles -cada vez más campean la pillería y la avidez sin límites-, pueden convertir a este país que costó tanto fundar en un peladero, en una tierra de nadie, una tierra baldía. 

Una república que tuvo a mandatarios, militares y ministros a la altura del general Bulnes, Manuel Montt y Antonio Varas, ejemplos de honestidad, sentido de la impersonalidad del poder y amor genuino por el país y compromiso con lo público, parece hoy tironeada por todos lados por rapiñeros, ambiciosos y vanidosos de poca monta. El sentido de lo « público » parece borrado del mapa. Asistimos al olvido de lo público en todos los niveles. Y el olvido de lo público es el olvido del ser más profundo de Chile. 

Lo público es mi barrio con sus plazas y espacios comunes aún no derrotados por la especulación inmobiliaria; las universidades no avasalladas por el pensar calculante; la televisión de todos no entregada a la farándula de las transnacionales. Pero en estos días resuenan los versos del poeta irlandés W. B. Yeats: « Los mejores carecen de toda convicción,/ mientras que los peores están llenos de apasionada intensidad ». 

¿En qué momento se rompió la posta con lo mejor de nuestra propia historia? Pareciera que todos, o casi todos, fueron de a poco traicionando una parte de su propia alma para entrar en una vertiginosa carrera por el poder, del poder por el poder. Como si muchos se hubieran dedicado a aprender de memoria a Maquiavelo en estas décadas y hubieran olvidado a Virgilio, a Solón, esos autores que un Andrés Bello, un Amunátegui, un Barros Arana tradujeron y usaron como fermento e inspiración, cuando en Chile había un humanismo fundante, cuando se consultaban como oráculos los versos de Horacio o Cicerón y no los focus-group o las encuestas, cuando gobernaban los estadistas y no los opinólogos. 

Todos dicen que la crisis mundial nos va a « pillar bien parados ». No lo sé. Un país donde los nuevos becerros de oro parecen ser la pura gestión y el management, pero sin contenidos ni visión, ya no es un país. Será una gran empresa, pero no un país. ¿Acaso el precio del cobre por las nubes nos hizo a la larga mal, como sucedió alguna vez con el salitre? No hay peor mezcla que la de riqueza conseguida con la especulación y no con el trabajo o el emprendimiento, unida a la ignorancia y a la pobreza interior. 

¿Qué imagen resume el Chile del siglo XIX? La Universidad de Chile y la Biblioteca Nacional. ¿Qué resume al Chile de estos últimos años? La Polar y la educación entendida como un bien de consumo. ¿Y para eso murieron nuestros héroes? ¿Para eso inventaron mundos nuevos nuestros poetas? ¿Para eso se vinieron a Chile un Domeyko o un Bello, ilustres extranjeros? ¿Por ese Chile sufrió una desgarrada nostalgia en el siglo XVII el exiliado y lúcido Lacunza? Dijo alguna vez Kipling: « Abandonamos la esperanza y el honor,/ estamos perdidos para el amor y la verdad./ Caemos peldaño a peldaño,/ y la medida de nuestro tormento es la de nuestra juventud./ Ayúdanos, Señor, porque conocimos lo peor demasiado jóvenes ». 

Pero, a pesar de todo, sigo creyendo que Chile es un país extraordinario donde vivir y morir, un país que tiene una luz propia, un país soñado. Un país misterioso y delicado, que hay que cuidar como tesoro y no repartir como botín. Tal vez nos salve nuestra lejanía, esa que nos obligó alguna vez a ser fieles a nuestra propia alma y encontrar nuestras propias medidas, nuestros sagrados límites que nos protegieron de todo fanatismo y desmesura. 

Octubre del 2011

10 août 2011

Que vivan los estudiantes!!!

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Como decía Violeta Parra, en Peuma nos gustan los estudiantes « porque son la levadura… » y han sido capaces de llevar adelante un movimiento nacional amplio y pacífico -pues no son los convocantes quienes causan destrozos y violencia- que no solo ha logrado mantenerse y legitimarse ya por meses, sino que han logrado lo que nadie en más de 20 años: volver a sacar a la calle las demandas ciudadanas y exigir lo que es un derecho para todos.

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Que vivan los estudiantes,
jardín de las alegrías.
Son aves que no se asustan
de animal ni policía,
y no le asustan las balas
ni el ladrar de la jauría.
Caramba y zamba la cosa,
que viva la astronomía.

Que vivan los estudiantes
que rugen como los vientos
cuando les meten al oído
sotanas o regimientos,
pajarillos libertarios
igual que los elementos.
Caramba y zamba la cosa,
que vivan los experimentos.

Me gustan los estudiantes
porque son la levadura
del pan que saldrá del horno
con toda su sabrosura
para la boca del pobre
que come con amargura.
Caramba y zamba la cosa,
viva la literatura.

Me gustan los estudiantes
porque levantan el pecho
cuando les dicen harina
sabiéndose que es afrecho,
y no hacen el sordomudo
cuando se presenta el hecho.
Caramba y zamba la cosa,
el Código del Derecho.

Me gustan los estudiantes
que marchan sobre las ruinas;
con las banderas en alto
va toda la estudiantina.
Son químicos y doctores,
cirujanos y dentistas.
Caramba y zamba la cosa,
vivan los especialistas.

Me gustan los estudiantes
que van al laboratorio.
Descubren lo que se esconde
adentro del confesorio.
Ya tiene el hombre un carrito
que llegó hasta el purgatorio.
Caramba y zamba la cosa,
los libros explicatorios.

Me gustan los estudiantes
que con muy clara elocuencia
a la bolsa negra sacra
le bajó las indulgencias.
Porque, ¿hasta cuándo nos dura,
señores, la penitencia?
Caramba y zamba la cosa,
que viva toda la ciencia.

(Violeta Parra)

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4 mai 2011

Diccionario Pedagógico Cítrico 2ª Edición aumentada

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Con una segunda edición ampliada y revisada, les presentamos el Diccionario Pedagógico Cítrico, de consulta imprescindible para cualquier profesor/a, o ingeniero, médico, sicólogo, sociólogo, geógrafo o físico teórico que esté haciendo clases en alguna de nuestras escuelas a lo largo de esta larga y angosta faja, que como dijo Violeta, limita al centro con la injusticia…

Para muestra, algunos botones. El diccionario completo se encuentra como archivo adjunto al final.  Agradecemos al compañero Domingo por su tremendo aporte, y obviamente al insigne autor del diccionario, misie Anrí Gurú.

Acreditación: La acreditación se relaciona con la tendencia actual de certificar los conocimientos, capacidades y mecanismos de autorregulación que presentan las personas y las instituciones. En algunos países subdesarrollados la acreditación corresponde a la práctica política dominante de simular autonomía de las universidades y programas de formación, pero de no respetarla de todos modos. Opera socio-culturalmente al interior de una comunidad en términos de “hablar bien” unos de otros, de evaluar a otro, previo pago de un monto de dinero o de intercambio de bienes, con vistas a jerarquizar y homogeneizar a los grupos e instituciones.

Beca: En sentido genérico, se denomina beca a cualquier beneficio o ayuda que aporta alguien a otro. En sentido tradicional y primitivo, es un servicio material o inmaterial que entrega una institución o el Estado, desde la lógica de la solidaridad,  a quienes no tienen recursos para satisfacer sus necesidades alimenticias, educativas o de salud, entre otras. Desde los años noventa, en Chile, la palabra beca remite a la plata que le presta un banco al estudiante universitario, avalado por el Estado,  para que estudie y se titule y, de paso, se endeude de por vida.

Currículum flexible: En teoría curricular se refiere a la modalidad de curriculum escolar que permite máxima movilidad y la elección de distintos caminos en su interior. Entre los nuevos asesores del Ministerio de Educación, se refiere a la factibilidad de ablandar los requisitos de entrada a dichos puestos laborales y, en sentido estricto, a la prescindencia o no obligatoriedad de estudios formales en pedagogía. 

Didáctica: Del griego didactike, enseñar.  En sentido hermenéutico-crítico y nostálgico, se refiere al esfuerzo metacognitivo, emancipador y profesional que hace un pedagogo por desarrollar procesos eficientes de enseñanza y aprendizaje desde una mirada democratizadora del mundo. Desde un punto de vista de la actual política pública en educación lo didáctico se refiere a explicar en fácil algo complejo, usando medios audiovisuales de última generación, constituyendo una práctica educativa que sólo podría hacer un ingeniero, un bioquímico o un abogado, que le guste hacer clases por hobby o por solidaridad con los pobres. 

INICIA: Sistema de medición de la calidad de la formación de profesores, basado en los siguientes supuestos educativos: 

1)       El Estado chileno no es responsable de definir una política pública consensuada sobre lo que significa ser pedagogo, tampoco de financiar esta tarea, pero si de evaluar lo que hacen las Facultades de Educación (Universidades). 

 2)      Las universidades chilenas no son responsables de formar un buen pedagogo, sino de tener alta matrícula y de acreditar sus carreras. 

3)      Los profesores no requieren ser buenos pedagogos, sino saber matemática, lenguaje y rudimentos de didáctica para “pasar materia” adecuadamente. 

4)      La medición realizada debe permitir que los nuevos profesores se inquieten, que las universidades se tensionen y que los periodistas tengan titulares alarmantes de prensa. 

5)      El instrumento empleado debe ser psicométricamente adecuado para permitir preparación, ensayos y rendimiento creciente en los futuros profesores (una suerte de “preuniversitario docente”). 

 Metaevaluación: Actitud formativa y, en ocasiones, altamente reiterativa, asociada a la búsqueda intencionada de excelencia académica de elite, de evaluar todo en el proceso educativo, de modo permanente y por motivos múltiples. Corresponde, en consecuencia, a una sobredosis de evaluación… evaluación aquí, allá, acullá. (Méta)le y (méta)le evaluación, hasta la saciedad.

Refuerzo Vicario: En lenguaje neoconductista, basado en la concepción del aprendizaje bajo la lógica del estímulo y la respuesta, se denomina refuerzo vicario al modelamiento conductual que ejercen los docentes en aquellos proyectos educativos confesionales. Se reconocen dos tipos: a) refuerzo vicario pastoral y b) refuerzo vicario de la solidaridad. Este último tipo inexistente desde la llegada de la democracia, a partir del pensamiento inmortal del pedagogo P. Aylwin: “aprendizaje en la medida de lo posible”.    

Diccionario Pedagógico Cítrico 2ª Edición aumentada dans Actualidad pdf dicicionariopedaggicocitrico2011segundaedicin.pdf

21 octobre 2010

Las cosas por su nombre…Discurso de N. Mosciatti

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 Al recibir el premio de Periodismo Embotelladora Andina 2010, el periodista  Nibaldo Fabricio Mosciatti pronunció este agudo y provocador discurso en medio de la elite más granada de este país…políticos, empresarios, militares, etc. Pocas veces se escucha tratar a las cosas por su nombre, sin eufemismo ni complacencias. Un buen EJERCICIO EDUCATIVO:

« Como el orden de los factores SÍ altera el producto, este discurso comienza así: ¡Familia!, Constanza y retoños, amigas y amigos, queridos auditores, añorados lectores, circunstanciales televidentes, jurado del premio, embotelladora del premio (siempre hay que ser bien educado), autoridades varias y vagas; autoridades en la vaguedad. O sea, en la distancia. Amablemente.

Este texto consta de tres partes. A saber: agradecimientos, reflexiones sobre el oficio y, finalmente, piloto para un espacio de radio de trasnoche. Vamos, pues…

1.- Agradecimientos:

Quiero agradecer a mis maestros. A los que, primero, me enseñaron. Quiero agradecer a mis padres. El rigor de la Loli y la fantasía de Pocho. La perseverancia y pasión de ambos. El aprendizaje de ver pasar el río, de plantar algunos árboles. El vivir la vida sin ambición por el dinero, ni ínfulas sociales.

En este oficio de periodista quisiera haber heredado una pizca del talento, la sensibilidad y la rebeldía de mi padre. Sin esas cualidades, el periodismo se convierte en otra cosa: en una simple reproducción de discursos, en un engranaje más de las máquinas de los poderes y los poderosos, en esa cosa amorfa, triste, gelatinosa, y, a veces, ruin y malvada, que son las relaciones públicas o todo tipo de comunicación que está al servicio de unos pocos en detrimento de la mayoría anónima.

Quiero agradecer, andando ya el camino, a algunos profesores. De mi colegio: Lamiral, Varela, Tolosa, Fierro, Boutigieg, Pilon, Biancard. La añoranza de ese espacio de libertad cuando la libertad escaseaba.

Y de la Universidad… allí, en verdad, gracias a pocos. Es más, si hablo largo terminaría a los garabatos y repudiando a muchos de esa Universidad Católica, la UC de aquella época, puta prístina de la dictadura, con sus sapos, sus silencios cómplices, sus injusticias mofletudamente bendecidas, bendecidas por sus monseñores y sus autoridades venenosas que no se arrugaban en tolerar, avalar y alentar la brutalidad para preservar el orden, que era un orden chiquitito, orden sólo de ellos.

Doble mérito entonces para mis profesores de la Universidad a los que agradezco: Juan Domingo Marinello, Cacho Ortiz, Gustavo Martínez y los Óscares: Saavedra y el RIP González, lo que no es maldad, porque todos nos vamos a morir. Así es que RIP nomás.

Y, en el oficio, más gracias. Gracias a algunos que me apuntalaron, mostrándome matices de dignidad: Salvador Schwartzmann, Jaime Moreno Laval, Mario Gómez López, Gabriela Tesmer.

Los otros, los amigos que me enseñaron y que, por sobre todo, quiero: Andrés Braithwaite, el mejor editor de prensa escrita que haya conocido nunca; Pancho Mouat; los laberintos del pensamiento de Ajens; Pablo Azócar y el filo de su pluma; Rafael Otano y su erudición que te obliga a ubicarte donde siempre debe ubicarse un periodista, que es en la ignorancia; y Patricio Bañados, que me ha mostrado el valor de las convicciones y la decencia que debería imperar en este medio. Pero ustedes lo saben: NO impera.

En cuanto al premio mismo, gracias al premio, que permite esta convocatoria. Así veo a gente que quiero. Premio gracioso y gaseoso. Tan gracioso que creí que era pitanza. Premio de fantasía y bebestible, para mí, que me ufano de haberme criado bebiendo agua de un pozo alimentado por una napa subterránea que desciende al río Bío Bío desde la cordillera de Nahuelbuta. Agua pura.

Gracias, entonces, al jurado que me eligió. Gracias sinceras porque, por lo demás, no he postulado a premio alguno, lo que me indica que mi nombre les salió del corazón. O de la razón, lo que no sé si es mejor o peor, todavía.

Y gracias a la empresa que da el premio. Premiar periodistas es labor samaritana. Mejor que el Hogar de Cristo o la Teletón, en la medida en que no se convoque, paradójicamente, a la prensa.

Sugiero a la embotelladora que también se incluya, en galardones paralelos, a zapateros remendones, desmontadores de neumáticos en vulcanizaciones, panaderos, imprenteros, empastadores de libros, ebanistas y expertos en injertos de árboles frutales, para que se consolide la idea de que lo que se premia es el ejercicio de un oficio, el día a día de las letras, y no la ruma de certificados, con sus timbres y estampillas, ni la galería de cargos, ni, menos todavía, la trenza de contactos, pitutos, militancias, genuflexiones (para no usar imágenes obscenas) favores y deudas. Así debiera ser.

En suma, muchas gracias. Gracias por mí, pero también gracias por La Radio. Este premio es, en gran parte, mayoritaria parte -seamos sinceros-, un premio a Radio Bío Bío. Un premio a un proyecto que nació en 1958, en Lota, con radio El Carbón. Un proyecto que mi padre no sólo ideó, parió, construyó, afianzó y encauzó, sino que es un proyecto que sigue siendo fiel –y esperamos no tropezar nunca en ello– a lo que mi padre quiso. Eso es lo que más se merece un premio: la idea de un medio de comunicación al servicio de la gente, sin cálculos, sin ideas de trampolín para lanzarse a otra piscina. Señoras y señoras, muchas gracias.

2.- Reflexiones sobre el oficio:

Lo primero es que trataré de evitar, probablemente, sin éxito, el peligro de todo discurso, que es terminar pontificando. Imagínense: yo de pontífice. Pondría mis condiciones eso sí: fin al celibato y, por supuesto, me negaría a usar esas polleras que usan los pontífices. Báculo sí usaría: más de alguno con que me cruzo merece un garrotazo, y los báculos papales y obispales, a veces pesados con tanto oro, deben ser buenísimos para tal efecto.

Bien, no nos desviemos, aunque el tema provoque curiosidad malsana.

Entonces: evitar pontificar. Porque el periodismo debiera estar lo más lejos posible de los pontífices: los de las religiones, la política, los negocios, la banca, el capital, la revolución, la involución, las dietas, las verdades reveladas, las ideologías, la numerología y tantos etcéteras. O sea, lejos de las certezas. El periodismo sólo se sostiene en su falta de certidumbres, en la duda permanente, en el escepticismo, en la incredulidad.

Vivir poniendo en duda todo puede, es cierto, generar angustia. Pero si no se busca el poder, la certeza mayor que te da el poder y, por consiguiente, la posibilidad del abuso –porque eso es el poder: la posibilidad de abusar–; si no se busca esa certeza, se puede vivir de lo más bien.

¿Cómo vivir en el ejercicio de la duda? Aventuro una respuesta: haciéndolo desde la sensibilidad. Sensibilidad para entender al otro. Hacer el ejercicio de despojarse de lo propio –las ideas, los odios, las fijaciones– para intentar reconocer, conocer, entender lo ajeno.

Hay, al menos, dos periodismos. Voy a dejar fuera a esa manga de serviles que, por opción (libero de culpa a los que no tuvieron alternativa), fueron útiles plumíferos de la dictadura. Siempre he sostenido que en dictadura, hacer periodismo es hacer oposición. Si yo pretendiera hacer periodismo en China, hoy, sería agente opositor (y qué bueno que el Premio Nobel de la Paz se haya otorgado a un disidente chino).

Bueno, dejando de lado esto, repito que hay, al menos, dos periodismos: Uno, el que le habla a la gente, porque piensa en la gente y siente que está al servicio de ella. Otro, el periodismo que le habla a los poderes, porque vive en ese rincón restringido y cálido –pero nunca gratis– que los poderes guardan a ese periodismo. Es un rincón un poco humillante, como esas casuchas para los perros guardianes, que te guarece de la lluvia pero que incuba pulgas y garrapatas, pero allí nunca falta el tacho con comida. Sabe mal, pero alimenta. Y, en general, engorda.

Lo que entiendo por periodismo es lo primero: el periodismo es un ejercicio de antipoder. Repartir, difundir, democratizar la información que, si es tenida en reserva por unos pocos, constituye poder. ¿No les suena acaso la figura de “uso de información privilegiada”?

Mi convicción, entonces: lejos de los poderes, que el poder corrompe. Y a más poder o más dinero, más corrupción.

De lo mucho que le debo a mis lecturas –en rigor no he hecho más que repetir cosas que he considerado inteligentes y por otros dichas–, le debo a Albert Camus la mejor definición de patriotismo. Si la bandada de sujetos vociferantes que se dicen patriotas se aproximara a esa definición, algo de eso que se sueña como humanismo sería factible. Escribió Camus, a propósito de la resistencia francesa a la ocupación nazi:

“Fue asombroso que muchos hombres que entraron en la resistencia no fueran patriotas de profesión. Pero el patriotismo, en primer lugar, no es una profesión. Es una manera de amar a la patria que consiste en no quererla injusta y en decírselo”.

Uno podría cambiar el término patria por humanidad y patriotismo por humanismo. Y uno podría considerar que ese ejercicio de humanismo es el buen periodismo.

Para no subirse por el chorro, una advertencia: muchos periodistas estaban o están convencidos que el periodismo es la palanca o instrumento para generar un cambio social. Nica. O sea, no. Quienes piensan así exhiben, quizás sin darse cuenta, una arrogancia y un mesianismo temible. Allí no hay duda, ni cuestionamiento. Los cambios los hacen los pueblos, no el periodismo. Tratemos –termino igual como empecé–, tratemos de no pontificar.

3.- Piloto para un espacio radial en el trasnoche. ¡Invito a que me acompañe (en saxo) Nano González!

¿Por qué te premian? ¿Porque ya eres suficientemente viejo? ¿Por qué ya lo que dices son puras boludeces y tus dichos perdieron filo, agudeza, desparpajo, y te repites como un viejo gagá que no dice nada nuevo ni nada que escandalice? ¿Por eso te premian, porque la lengua te la comieron los ratones? O, mejor dicho, ¿porque tu lengua se pudrió, de desprendió, añeja, agria, inútil?

Sobrevuelas un pedazo de tierra, hermoso por lo demás (bueno, hermoso en lo que va quedando de hermoso, porque lo otro ya lo arrasaron) y te dicen: mira, esa es tu Patria. ¿Qué es eso? ¿Una Patria, La Patria, tu Patria? ¿Para despedazarla y repartirla? ¿Para prohibirla, censurarla, amordazarla? Será mejor, entonces, no tener Patria, y ahorrarnos uniformes, paradas militares, desfiles, aniversarios, profesionales ociosos de la guerra. No, no, no; mejor así: que los militares sigan siendo ociosos y que no ejerzan su trabajo. Digo: no a la guerra. Y agrego: mar para Bolivia, y con soberanía.

En cada uno de nosotros habita ese lobo que ve a los otros como ovejas, y quiere devorárselas. Pero no nos engañemos, los lobos son los lobos de siempre. Se les reconoce por el hedor que van dejando sus meados. No trates de domesticar al lobo. Sácale lustre, aliméntalo con carne cruda y no lo retengas cuando llegue la hora de las dentelladas. ¿Se acuerdan de ese coro, auténtico, maravilloso, porque ponía en duda el orden que es, como todo orden, en el fondo, una prisión? El coro decía: ¡va a quedar la cagada, va a quedar la cagada, va a quedar la cagada…!

Nosotros, asesinos. Esa cualidad última es la que se promueve. No veas al otro como un socio, olvídate del concepto de prójimo (salvo cuando vayas a ese teatro vacío que se llama iglesia). Gánate un espacio, desplazando a otro. Es una lógica asesina. Bienvenidos al carrusel de los depredadores. Nuestro futuro está escrito: feliz regreso al canibalismo.

¿Dónde están los que no están? Bueno, yo lo sé, porque así lo siento: en ningún lado, por algo no están. Chau, listo, se acabó… Pero están. En nuestros recuerdos, en la memoria. Me gustaría que estuviera aquí Galo Gómez. Galo Gómez hijo. Romántico y pendenciero, pero tan buen tipo que sus peleas eran pura bondad. Galito, ¿te mataste o te mataron? No, parece que fue la borrachera y el exceso de velocidad. Te mataste, entonces. Te echo de menos.

Luciérnagas en la noche. Bajo los boldos, vuelan encantadas las luciérnagas de mi niñez y juventud. No las vi por años, casi décadas, hasta que una noche reaparecieron. Allí, en la orilla del Bío Bío. ¡Luciérnagas en la noche de nuevo! Como un mensaje que dijera: no todo está perdido, no todo es derrumbe. La sobrevivencia de las luciérnagas como metáfora de la supervivencia de lo hermoso, de los sueños, de que sigan existiendo luciérnagas para los futuros niños.

Y sí… Quisiera volver a ser un niño. Vivir, aunque sin saber, que todas las posibilidades del mundo están abiertas y disponibles para mí. Eso es la niñez: la infinitud de rumbos, la ausencia, por el momento, de condicionamientos, directrices, guías. El primer día de colegio es el primer navajazo a esa infinitud. Quisiera volver a ser un niño, antes del colegio. Niño, niño. Puro horizonte, posibilidades infinitas. Quisiera ser niño. ¡Y sin premio!

Muchas gracias.

7 août 2010

Zeitgeist Addendum

Publié par peuma dans Actualidad

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Zeitgeist significa en alemán el « espíritu de los tiempos » y corresponde al título de una serie de documentales interesantes de ver, independiente de que se compartan algunos, todos o ninguno de los planteamientos allí expuestos. Originalmente Zeitgeist fue presentada en Internet el 2007, luego de lo cual se presentó su addendum -que en un texto significa apéndice o agregado- que aquí pueden ver completa a través de youtube con subtítulos en español. También se puede ver completa en Google videos (ver referencias).

Estos documentales dieron pie a la formación de un movimiento internacional (ver referencias) que también tiene un sitio local. Además se ha unido al movimiento el llamado « Proyecto Venus », del cual también se puede leer en las referencias.

Como sea, es una interesante y profunda crítica al sistema actual necesaria de cuestionar y discutir o, al menos, de conocer. Una invitación a conversar y reflexionar, finalmente.

 

Referencias:

http://www.youtube.com/watch?v=AJMDuPBMGTY

http://www.thezeitgeistmovement.com/

http://zchile.cl/

http://www.thevenusproject.com/introduction-es?Itemid=211

 http://video.google.cl/videoplay?docid=-6106699751525260052&hl=es&emb=1#

5 août 2010

El reino de los expertos

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Hace unos días nos enteramos por las noticias que se creó el Panel de Expertos de la Salud que, según nos informan los diarios, tiene como misión discutir y proponer diversas medidas que tienen que ver con Isapres, licencias médicas y otras temáticas del sector salud. Por otra parte, cada semana o mes nos enteramos que el costo del pasaje del transantiago subió $10 o $20 por obra y gracia del “panel de expertos”, una entidad a estas alturas casi metafísica, que pareciera actuar en una especie de limbo secreto y desligado de cualquier consideración  de tipo político o social, pues el ministro de transportes dice cada vez que el precio sube porque “el panel de expertos” lo decidió. ¿Alguien sabe quiénes integran dicho “panel de expertos”? ¿A quién habría que ir a reclamarle porque el pasaje de micro y metro ha subido más de 100 pesos en unos meses? ¿O formará parte de una estrategia comunicacional destinada a invisibilizar a los responsables a través de la operación de quitarles su individualidad e identidad y transformarlos en una entidad tan vaga y difícil de criticar como un “panel”? 

Para qué hablar del Panel de expertos para una Educación de calidad convocado por el ministro Lavín que hace unos días entregó su propuesta de cambios a la carrera docente. Sorprende la “amplitud” y “pluralismo”  de dicho panel que cuenta entre sus integrantes con economistas, sociólogos, alcaldes y ex ministros de Educación, además de dos directoras de colegios. Ninguno de ellos, sobra decirlo, profesor/a de aula en estos momentos. Nadie del Colegio de Profesores ni de otras instancias que agrupan a docentes, ningún representante de los apoderados/as ni menos de los estudiantes. Claro, es un panel de “expertos”!!, gentes con un conocimiento acabado de la Educación del país como la directora del Liceo Alemán y del Liceo Nº1 de Niñas, instituciones ampliamente representativas de la realidad educativa de las innumerables escuelas y liceos de nuestro país. Bien intencionados ingenieros y sociólogos que parecen saber mucho sobre educación pero que no educan a nadie. 

Obviamente el tema no es descalificar a las personas por el hecho de haber sido convocadas a dichas instancias, sino de mirar y cuestionar el por qué del discurso de la “experticia” que se ha transformado en el lenguaje común de nuestros días. ¿Acaso no es una manera de decirnos a aquellos que somos personas comunes y corrientes que no tenemos cabida para hablar y participar de las decisiones que nos afectan cotidianamente? ¿No es una forma de sustraer de la deliberación pública aquellos problemas que nos incumben a todos? ¿Es que los médicos, funcionarios, pacientes y usuarios cotidianos de los servicios de salud no pueden opinar respecto a políticas que los afectarán, quieran o no? ¿Entonces ni siquiera los profesores -para qué decir los estudiantes y apoderados- podemos hablar y decidir sobre la educación que queremos y necesitamos? 

Recuerdo que en los años 80 un ministro o alto funcionario de la dictadura militar dijo que todos aquellos que criticaban la política económica imperante en ese momento eran unos simples “gasfiters” de la economía y que mejor era que dejaran esos temas a los expertos economistas que desde el ministerio de Hacienda negociaban los millones de dólares de la deuda externa  e intentaban solucionar el 30% de cesantía con programas como el POJH y el PEM. Hoy se nos pretende convencer que solo los expertos pueden discutir, generar y proponer políticas públicas en ámbitos que afectan la vida cotidiana de todos nosotros. Y parece que esta situación se ha ido naturalizando como si nos pareciera normal y obvio que los únicos que pueden discutir y elaborar políticas públicas son aquellos que “saben”, entendiendo restringidamente ese saber solo como conocimiento académico certificado por un título o por un cargo alguna vez poseído, y no por la experiencia real y cotidiana que todos/as poseemos, en mayor o menor medida. Los profesores sabemos muy bien que una cosa es saber mucho “sobre” Educación y otra muy distinta “saber educar” aunque ambas no tienen por que ser excluyentes. 

Seguramente seguiremos viendo aparecer paneles y consejos de expertos en diversos ámbitos de nuestra vida pública. Donde surja cualquier problema surgirá su respectivo panel de expertos. Y poco a poco, día a día iremos dejando en manos de otros aquello que nos hacer llamarnos ciudadanos, es decir, la posibilidad de participar e incidir en el espacio público democrático que -por más limitado y frágil que sea- nos costó tanto recuperar.  Hoy parece que en el reino de la tecnocracia el experto es rey. 

C.

24 juillet 2010

El Castillo y la educación alternativa

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Recientemente encontré este sitio dedicado a la educación alternativa, con un especial énfasis puesto sobre la educación democrática y los modelos centrados en el alumno. Se trata de una organización en español, ligada a la AERO (alternative education resource organization) en inglés. Esta organización publica un boletín llamado « Evolución Educativa », cuyo primer número puede descargarse del sitio. En este primer número se tocan temas como el encuentro social de educadores en México y el encuentro de educación democrática en Tel Aviv.

www.educacionalternativa.org

Esta iniciativa me hace pensar en la palabra hegemonía. El discurso en educación se tranforma día a día en un monólogo monolingüe, donde otras miradas y posibilidades son descartadas simplemente por no poder insertarse en un universo de discurso dominante. Bueno, eso son palabras bonitas, lo central es darse cuenta del hecho que las cosas sean de una manera no quiere decir que sea la única. La pregunta de lo que hacemos con eso no deja de ser la piedra de toque: ¿cómo posicionarse en ese universo de discurso, sobre todo si trabajamos en el área de la educación? Tantas cosas nos son impuestas! ¿Cómo lograr moverse en un espacio de creatividad para poder desarrollar lo que pensamos es lo correcto?

En una de sus novelas, llamada El Castillo, Franz Kafka narra la aventura de un topógrafo que llega a un pueblo completamente dominado (como es habitual en Kafka) por  una burocracia aplastante. No hay rebelion posible, no hay cuestionamiento. Las cosas son así y nada puede hacerse sino seguir los conductos habituales de interminables papeleos y encuentros con personajes en situaciones de poder. La sensación emocional de esa narración creo se asemeja a la experiencia de encontrarse, como  »trabajador cultural », en ese universo monolingüe de nuestra educación hoy en dia.

Creo que es necesario reunirse y comenzar a hablar en otras lenguas. Muchas personas pueden plantearse las mismas preguntas, intentando ir más allá de lo que los círculos oficiales nos señalan como la dirección a tomar. En las novelas de Kafka el personaje siempre está solo. Tal vez los desenlaces serían distintos si él pudiera compartir con otros sus inquietudes y su necesidad de encontrar un lugar en ese mundo. Quizás ese sea un primer paso para que podamos finalmente llegar al castillo y tomar en nuestras manos nuestro propio camino.  

 Zydok

 

5 juillet 2010

Los desafíos de la Escuela en su reconstrucción

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 Equipo de Psicología y Educación, U. de Chile* 

La crisis de las escuela pública en Chile venía de antes del terremoto. Los problemas de financiamiento, infraestructura, malas condiciones de trabajo y un clima educacional alterado marcaban la cotidianeidad de los establecimientos que atienden a la población que cuenta con menos recursos materiales, y la que, paradojalmente, constituye la mayoría. La acelerada privatización de la educación municipal iniciada, paulatinamente en los años 80, tuvo un fuerte pronunciamiento en los últimos 20 años, privilegiando a ciertos sostenedores privados[1] con mayores condiciones y financiamiento para tener escuelas.[2] Esto acentuó y consolidó la grave segmentación del sistema educativo chileno.

La catástrofe que se ha generado en varias regiones del país parece profundizar aún más estas problemáticas, lo que pudiese ser excusa para darle curso a iniciativas apresuradas que, en virtud de la “urgencia” y la “emergencia”, consoliden las condiciones que mantienen a nuestra escuela pública en la precariedad de la súplica. Como ejemplo de esto, podemos citar el cierre de escuelas municipales, como es el caso emblemático de Iloca. Con gran presencia periodística se nos muestra una nueva escuela que reemplazará a las tres destruidas en las localidades de Iloca, Duao y La Pesca. El ministro del ramo declaró que este procedimiento “exitoso” se seguiría en todas la regiones afectadas.

La fusión (y eventual cierre) de colegios municipales, esto es, que dos establecimientos educacionales funcionen en un solo local, se ha implementado ya en muchas comunas, no sólo en las zonas afectadas. Lo preocupante es que estas medidas se han implementado sin un trabajo de coordinación y apoyo a los trabajadores de la educación (docentes y asistentes), ni atención respecto al impacto que esto pueda tener en las comunidades educativas, muchas de ellas arraigadas e identificadas con sus escuelas hoy cerradas o fusionadas.[3] Se fomenta también la competencia entre establecimientos en lugar de la colaboración, que debiese ser el criterio orientador de la reconstrucción. Docentes de la municipalidad de Santiago han reportado amenazas como éstas: “el colegio que logre tener mejor rendimiento será el que se quede con el local”. Complementando esta situación, el Colegio de Profesores ha denunciado que más de 8.000 docentes han sufrido despidos, traslados o reducción horaria. Para estas medidas que afectan a casi un 10% del total de docentes del país no fue necesaria ninguna reforma al Estatuto Docente. ¿No afecta estos despidos y su impacto en la estabilidad laboral el clima de reconstrucción en las escuelas afectadas?

Se debe señalar que son las escuelas municipales las más afectadas por estas situaciones, que, a diferencia de algunas escuelas particulares, no reciben apoyo privilegiado a través de donaciones millonarias que no solamente hacen descontar impuestos a los empresarios, sino que establecen un odioso privilegio a favor de ciertas escuelas, en desmedro de las que atienden a la mayoría del país. Nuestra escuela pública es el escenario impotente de la disolución del sentido público del trabajo educativo, preso del rendimiento estandarizado, la competencia con escuelas particulares, sin espacios reales y cotidianos para abordar las problemáticas de alta importancia, que hoy, olvidadas en los OFT, parecen no ser prioridad en esta emergencia.

El individualismo y la disolución de las redes comunitarias se incubaban hace tiempo ya, fuera y dentro de nuestras aulas. Desde la década de los 90 que estudios como los del PNUD[4] advertían cómo el privatismo, el miedo al otro y el individualismo florecían en las clases aspiracionales de nuestro país, educados en la competencia y el arribismo. Las nuevas generaciones hacían del mall su espacio de encuentro y la tarjeta de crédito su carta de ciudadanía.[5] Una década después de los informes del PNUD, surgen otros datos que confirmar el deterioro de los vínculos comunitarios. El año 2005, el 48% de los estudiantes de los liceos de Puente Alto manifestaba que  un régimen autoritario era mejor que un sistema democrático, mostrando una marcada desafección respecto a la mantención de la institución democrática (Gangas, 2006)[6]. Esta tendencia fue confirmada el 2009 por el Centro de Estudios Sociales de
la Universidad Central, que en su encuesta a estudiantes secundarios muestran que el 62,1% dice no tener ninguna relación con la democracia o la valora muy poco, menos de la mitad de los encuestados (43,2%) dice que tiene una alta relación con esa forma de gobierno.

El terremoto 

La vivencia del terremoto no sólo fue caos, incerteza y preocupación, sino también una experiencia concreta de pensar los problemas que teníamos individualmente como asuntos de todos, como asuntos públicos. La vivencia del terremoto, indiferente a los nuevos tiempos, fue evidentemente colectiva, generando un inesperado y persuasivo reencuentro con nuestra esencia social.

Terminado el movimiento, contraviniendo nuestro habitual pudor, temor o indiferencia, salimos de nuestras casas en busca de otros que sabíamos tan o más afectados que nosotros. Aunque fueran desconocidos, quisimos saber cómo estaban, comentar lo sucedido, socorrerlos en caso necesario. El miedo de esa noche no nos dejó aislados ni paralizados, sino que nos hizo contactarnos automáticamente con nuestros más cercanos, nuestros vecinos, amigos o compañeros de trabajo. Sin mediar una decisión racional, sentimos la necesidad de abrazarnos, contar nuestra experiencia y escuchar las historias de cómo lo habían vivido otros. Compartiendo velas, organizándonos con los vecinos para abastecernos de agua, medicamentos y alimentos, percibimos, claramente, que aunque los problemas nos afectaban personalmente, necesitábamos analizar la situación y buscar soluciones de forma colectiva.

Es cierto que muchos siguieron apegados a la lógica individualista y recurrieron al acaparamiento, a la competencia por los pocos recursos disponibles e incluso a aprovechar el desastre para proveerse de bienes, quitándoselos a quienes los necesitaban tanto como ellos. Pero ha sido evidente que allí donde se ha impuesto el ánimo solidario, la organización y la participación, se está mucho más cerca de nuestro arraigo en lo social que donde sigue reinando el ánimo egoísta, cortoplacista y la espera pasiva y quejumbrosa de la ayuda exterior. Y las razones van más allá de nuestra naturaleza, porque, como dice Bauman[7], la única posibilidad de cambiar el actual estado de cosas reside en “…un espacio que no es ni público ni privado sino, más exactamente, público y privado a la vez. El espacio en el que los problemas privados se reúnen de manera significativa, es decir, no sólo para provocar placeres narcisistas ni en procura de lograr alguna terapia mediante la exhibición pública, sino para buscar palancas que, colectivamente aplicadas, resulten suficientemente poderosas como para elevar a los individuos desde sus desdichas individuales; el espacio donde pueden nacer y cobrar forma ideas tales como el bien común, la sociedad justa o los valores comunes”.

La fragilidad en que la población ha quedado nos puede permitir innovar en el apoyo mutuo y comunitario, novedoso para nuestro contexto neoliberal, individualista y competitivo. Suely Rolnik, psicoanalista argentina, señala que la fragilidad por sí misma no tiene nada de malo; por el contrario: es el corazón mismo de la creación de realidad subjetiva y objetiva. “Es cuando te sentís frágil y cuando tus referencias no hacen sentido alguno que te ves forzado a crear. Como dice Deleuze: uno no crea porque es lindo o porque quiere ser famoso, sino porque está forzado, porque no tiene otra solución que hacerlo” (Suely Rolnik, entrevista colectivo Situaciones, Enero 2006).

La escuela tiene desafíos 

Estar vulnerable, golpeado, consciente radicalmente de nuestras debilidades, es visto, en el estado actual de nuestra cultura, como algo negativo, algo que jamás nos debe pasar. Culturas más abiertas, sistemas de pensamiento más complejos como el estoicismo, veían en la fragilidad una parte de la existencia. Una posibilidad constitutiva del devenir humano. La catástrofe vivida nos debe forzar a crear, y es la escuela una institución que desde su experiencia de vulnerabilidad puedan extraer el conocimiento necesario para refundar una nueva escuela que sobrepase a la escuela de emergencia, racio-técnica, que ya se incubaba en la reforma neoliberal.

Primer desafío: escuela pública con sentido comunitario 

La escuela pública es la responsables de construir un ethos comunitario y republicano, que instale en nuestra población los valores y sentidos sociales necesarios para revertir el individualismo y el escaso tejido social que quedó en evidencia con la catástrofe vivida en el país. El sentido de su reconstrucción va mas allá de reponer la cobertura perdida, es esencial hoy re–crear espacios participativos, donde se instituya la diluida comunidad.  

A favor de esto, se debe considerar que en muchos lugares afectados han sido las escuelas las que han congregado a la comunidad para repartir ayuda, acompañarse y/o organizarse tras la tragedia. Esto constituye un indicador importantísimo, que puede implicar cambiar el sentido de las reformas de “emergencia”[8] y reemplazarlas por  iniciativas novedosas que permitan potenciar los ámbitos antes señalados. El terremoto puede ser una oportunidad para ello tras años de educación competitiva e individualizante.

Frente a los efectos sociales del terremoto, graficados en la dispersión, el miedo y cierta sensación de abandono, la escuela surge en la figura de una “comunidad-refugio”. Un espacio integrador de las diversas culturas que conviven en su interior (culturas familiares, infantiles, juveniles, docentes, administrativas). Culturas que no están aisladas o puras, sino que representan una zona de contacto y contención, que se materializa en el mestizaje de historias de vida y experiencias comunes vividas a consecuencia del terremoto.

Históricamente ha sido la escuela, como facilitadora valórica, una de las instituciones sociales más importantes en la recuperación de los espacios  de  cotidianeidad referidos a la normalidad alcanzada en el diálogo y maduración de una lectura común de lo vivido. Y en este sentido es la escuela pública, definida en su sentido más profundo de “lo público” como aquella comunidad de personas reunidas en determinado lugar, el  espacio válido por excelencia, para conocer otras voces y experiencias que nos permitan compartir, dimensionar y generar esa verdadera integración de experiencias y aprendizaje común. En el fondo, que nos permitan hacer historia. Y  esta historia se materializa en la participación de distintas voces y orígenes que se representan en esa escuela pública que recibe a estudiantes, que en establecimientos privados no tienen lugar. 

¿Qué posibilidades de compartir miradas y generar consensos tiene esta escuela selectiva? ¿Qué espacios de validación tienen las miradas divergentes? ¿Existe la posibilidad de disentir en un espacio que homogeneíza a sus alumnos por rendimiento, origen, apellido o ingreso económico?

Hoy tenemos un gran desafío dentro de los establecimientos y éste dice relación con el llamado a reivindicar el sentido de lo comunitario como agente de integración y protección social.

Si el terremoto nos dejó la experiencia de reconocer en el otro semejanzas esenciales, que van más allá de las apariencias como lo son el miedo, la incertidumbre y la necesidad de compartir historia, es la escuela el lugar de sanación de los temores y aprehensiones que afectan a la comunidad.

Una escuela integradora y abierta a la diversidad, una Escuela Pública, en el sentido más profundo de la palabra, será la llamada a curar las heridas que un sistema económico, selectivo y marginador nos ha infringido por años.

Segundo desafío: resignificar el sentido del trabajo docente 

Es posible ahora llevar a cabo iniciativas de producción colectiva, que instalen una nueva subjetividad, nuevas relaciones sociales, valores, una nueva institucionalidad, que permitan sentar algunas bases para una escuela reflexiva y participativa.

No podrá ser sino colectiva la única forma exitosa de enfrentar la réplica más temible de este terremoto: la voracidad neoliberal que buscará todas las formas para acelerar el proceso de privatización de la educación, traspasando alumnos del sector público al privado, comprando a bajos precios grandes paños urbanos de terreno destruidos y promoviendo la fusión de escuelas municipales, como ya hemos visto.

Los trabajadores de la educación, que frente a la desarticulación generalizada han sabido conservar su organización y proteger sus espacios de encuentro público-privados, están en mejores condiciones de potenciar estos atisbos del despertar colectivo, ya sea en el aula, en la escuela o en la comunidad. Allí, es posible impulsar a los alumnos a entenderse como un cuerpo, con desafíos compartidos, incentivar a maestros y administrativos a apropiarse del desafío docente y buscar soluciones comunes, estimular a la comunidad a participar activamente en la construcción del sentido de la educación escolar.

Los previsibles despidos de profesores en las nuevas condiciones, la aplicación de mediciones estandarizadas de rendimiento que bajo estas circunstancias arrojarán resultados absurdos, la reducción de los contenidos curriculares en función de las demandas del mercado y, en general, el cúmulo de medidas orientadas a completar el proceso privatizador que deteriorarán, aún más, las condiciones laborales de los trabajadores de la educación, sólo podrán ser enfrentadas con más participación, más organización, más conciencia y más solidaridad.

Entonces, así como emerge la escuela pública como una esperanza de refugio y apoyo social, emerge la figura de los trabajadores de la educación como trabajadores de lo público.

Iniciada la vuelta a clases, muchas familias y también sostenedores le pidieron a los docentes hacer contención emocional a los niños, niñas y jóvenes. A su vez, los escasos organismos públicos o estatales, debilitados por la doctrina neoliberal, recurrieron a los docentes para articular redes de distinto tipo (programas de prevención, difusión de información, planes emergencia, etc.) ¿No era que sólo importaba pasar y pasar contenidos para el SIMCE y la PSU? ¿No era que las escuelas eran empresas y los apoderados clientes o consumidores? ¿No que los trabajadores de la educación somos empleados del sostenedor y no trabajadores públicos? ¿No que los trabajadores de la educación sólo piensan en su beneficio económico y nada más?

Los docentes, impregnados de la tan manoseada “vocación docente”, son actores relevantes para sus comunidades. Ellos y ellas, pese a la sobrecarga laboral y la falta de apoyo, sienten el deseo de ayudar a enfrentar el dolor y el miedo en sus comunidades. Pero no da lo mismo cómo enfrentar este dolor, ni como apoyar a otros a hacerlo. Muchos corremos el peligro de caer en la omnipotencia y en la vocación de apostolado que bien conocen los docentes y asistentes de educación. Esto puede traducirse en un activismo ciego que termina siendo reaccionario, pues ayuda a ocultar la verdadera cara de esta sociedad frente a nuestros niños y jóvenes. Mucho del dolor y el miedo vivenciado hoy no es por el terremoto-maremoto, es por el desamparo que produjo, por la ayuda que llega tarde y mal, por que no hay respuestas claras para quienes perdieron sus casas, por que las deudas siguen corriendo, porque los derechos sociales básicos no están garantizados, porque la “ayuda” mediática del poder ignora las pocas redes sociales que existen.

La sociedad está construida por seres humanos y, por lo tanto, es esencialmente mejorable. Citando palabras de Paulo Freire, la “amorosidad” de los trabajadores de la educación debe conjugarse con la voluntad de luchar, con la aprehensión y crítica de la realidad, con la convicción de que otra sociedad es posible, con la alegría de vivir en el reconocimiento de nuestras identidades culturales. Los trabajadores de la educación tienen un rol en ayudar a los estudiantes a comprender y resignificar la realidad social que estamos viviendo. Pero esto sólo es posible si esta tarea es enfrentada como colectivo, y colectivo de trabajadores en primer lugar.

Los profesores, paradocentes, directivos y otros trabajadores no-docentes de la educación, como colectivo deben analizar el terremoto social que produjo este cataclismo natural sobre un sistema educativo ya fragmentado. En primer lugar, se debe avanzar para constituir una comunidad educativa empoderada. Trabajadores de la educación que se apoyan y constituyen colectivo pueden apoyar a los demás. En cambio, el activismo ciego, descentrado de un trabajo colectivo y en comunidad, sólo aumentará las exigencias y el desgaste emocional entre los trabajadores de la educación.

Tercer desafío: resignificación del currículum y el proceso de aprendizaje 

Los procesos de globalización y de instalación del ideario neoliberal en el mundo han transformado las sociedades y han impactado a las escuelas fuertemente en sus concepciones, sobre todo en el ámbito del currículum. Una educación otrora centrada en la promoción de los sujetos a la integración profesional y laboral ha dado paso a una centrada a la formación de sujetos competentes, “empleables” para los cada vez más escasos puestos de trabajo que produce el sistema especulativo en que vivimos[9].

Por ello, el currículo como forma de organización del trabajo en las escuelas y liceos públicos y particulares chilenos apunta a la formación de personas con competencias individuales, tanto en los ámbitos cognitivo, técnico y de gestión. Esta forma de organización y reproducción del capitalismo promovida por la globalización neoliberal se ha convertido en la mirada predominante del curriculum, lo cual es preocupante para las posibilidades de constituir saberes colectivos y construcciones sociales al interior de las comunidades escolares. Estas son cada vez más empequeñecidas, más desvaloradas, tanto como sus profesores. En suma, la transformación del conocimiento para la competitividad, la aparición de un nuevo sujeto del capitalismo neoliberal, la despedagogización de la escuela y la desprofesionalización docente, son las claves de las transformaciones pedagógicas de las escuelas[10].

Por tanto, nuestras escuelas y liceos chilenos son espacios transformados, conflictivos, que albergan incipientes resistencias a las formas de vivir impuestas en los últimos tiempos. Se producen diaria y silenciosamente intentos de reconfigurar críticamente la pedagogía, de resituar los saberes pedagógicos, las experiencias de otros tiempos y su posibilidad de instalarse en el hoy. O también las posibilidades de hoy para cambiar el presente. Todo ello viene de sujetos poco visibles, se produce en ambientes de desconfianza, pero donde no decae la esperanza. Son prácticas pedagógicas que emergen y decaen, para volver a replantearse.

La catástrofe vivida por nuestro país en gran medida viene a agudizar las condiciones generadas en la escuela y el currículum en estos últimos tiempos. Resurgen en las escuelas las comisiones de seguridad escolar, los ensayos de evacuación y de prevención de riesgos, todo ello en una lógica instrumental de prever daños a instalaciones y personas, sin una visión estratégica del curriculum, de aprovechar las posibilidades que otorgan los saberes pedagógicos para problematizar y cuestionar los modelos de gestión tradicionales que agobian a las comunidades porque les impiden la participación, la autonomía y la generación de proyectos educativos propios.

Nuestra tarea ante este escenario en lo curricular debe ser el aprovechamiento de la información y de los saberes para generar nuevas instancias de construcción pedagógica, como el periodismo escolar, las brigadas de acopio y apoyo de familias y comunidades afectadas, de redes de amigos e integrantes de comunidades escolares para interlocutar y fiscalizar a las autoridades sobre los costos y montos de la reconstrucción, etc. Hay muchas otras posibilidades que se abren paso, y es el tiempo de aprovecharlas para que florezca lo colectivo en estos tiempos neoliberales.

Los aprendizajes que tengamos todos como personas que han vivido este cataclismo es variado: desde lo más concreto como es saber cuando se originan los maremotos, o conocer la existencia de organismos como el SHOA, hasta aprendizajes más internos y personales, como reconocer nuestra reacción ante la adversidad, y descubrir en nosotros sentimientos como el egoísmo o la solidaridad. Si nos detenemos a analizar esta vivencia nos daremos cuenta que hay un sinfín de otros aprendizajes alojados en nuestra psiquis y corporalidad que se inscriben en la esfera personal, social o comunitaria, y que necesitan ser rescatados, nombrados y analizados. Desaprovechar esta circunstancia se vuelve un contrasentido dentro del espacio escolar.

El currículum nos propone variadas temáticas que se pueden enriquecer si es que se abordan desde la experiencia vivida. Aprovechar los efectos del terremoto para comprender conceptos de física, biología, geología, geografía, ecología es sólo una primera aproximación a la integración de este tema en el currículo. El terremoto y maremoto sin duda también nos permite comprender conceptos sociológicos como la reacción de las masas, la organización social; conceptos psicológicos como el estrés, las emociones; nos permite analizar efectos económicos, observar el comportamiento del mercado, comprender las diferencias entre la gran empresa y las pymes, valorar aspectos históricos como la privatización de los servicios básicos, comprender el funcionamiento de la tecnología, etc., etc., etc.

Sin embargo, donde más nos da la oportunidad de reflexionar es en relación a los objetivos transversales del currículum. Los objetivos fundamentales transversales son un eje curricular muchas veces dejado en un segundo plano tanto por su complejidad didáctica como por su poca relevancia para la promoción de los estudiantes a través de la escolaridad. Sin embargo como adultos sabemos que más que los contenidos mínimos del currículo, será el desarrollo de los ámbitos incluidos en los OFT, los que posibilitarán a los niños y niñas convertirse en ciudadanos felices, integrados socialmente, y capaces de construir y reconstruir nuestras sociedades. Los objetivos Fundamentales Transversales son 1. Formación Ética; 2. Crecimiento y autoafirmación personal; 3. La persona y su entorno; 4. Desarrollo del pensamiento (este sólo para la educación media).

El terremoto y sus consecuencias nos ha nutrido de vivencias, imágenes, relatos, conductas y actitudes que nos dan la oportunidad de reflexionar acerca de aspectos ligados a la formación ética y moral, a la comprensión de nuestra sociedad y de las relaciones que establecemos como vecinos, organizaciones, comunidades y/o ciudadanos, y tal como ya mencionamos, esta catástrofe nos permite conocer aspectos de nosotros mismos que sin dudas nos sorprenderán.

Por ende, encarar este año escolar, como un año en que se acortó el periodo de clases y por lo tanto hay que intentar “pasar toda la materia más rápido”, es desaprovechar la oportunidad de encarar este año escolar para verbalizar y concientizar el sinfín de aprendizajes significativos que podemos obtener de este cataclismo vivido como sociedad. El aprendizaje significativo y en contexto es esto. No hemos perdido días de clases, hemos ganado oportunidades de comprensión y reflexión real. Está en nosotros los adultos saber aprovechar esta oportunidad.

Los desafíos son una oportunidad de reconstrucción Dotar de sentido social a nuestra práctica educativa, educar con más sentido también para los estudiantes es, tal como antes, nuestro norte. El trabajo colectivo puede ayudarnos a priorizar, a trabajar en redes, a afirmarnos en la comunidad. No es cierto que el mundo popular sea solo delincuencia y narcotráfico. También hay lucha, participación, solidaridad. Tal vez esta sea la oportunidad para romper las barreras entre escuela y comunidad, entre cultura docente y cultura popular y juvenil. La lucha por la vivienda, por la reconstrucción digna, por la participación son actividades, volvemos a citar a Freire, esencialmente educativas, y los trabajadores de la educación no pueden restarse a ellas. La lucha mancomunada, por una sociedad más libre y justa, es el mayor proceso de construcción de conocimiento significativo posible.

*El Grupo de Trabajo “Educación Pos Terremoto » estuvo integrado por Paulina Contreras Paulina, Rodrigo Cornejo, Francisca Corbalán, Juan González, Lorena Muñoz y Sybil Tarraff



[1]  Según datos de
la Intendencia Metropolitana, en el período 2006 – 2007, 55 escuelas particulares subvencionadas se llevaron casi el 90% del total de donaciones realizadas a escuelas por medio de la ley 19.247 que permite a las empresas donar dinero con fines educacionales y deducirlos de impuestos. Se debe destacar que los beneficios tributarios para las empresas que donen en el contexto de catástrofe  mejorarán con la reforma al respecto enviada al congreso por el gobierno de Sebastián Piñera.

[2]  Radiografía del Financiamiento de
la Educación Chilena. Marcos Kremerman en www.opech.cl 

[3]  Es el caso de
la Escuela 568 de la comuna de Lo Espejo, en Santiago, la cual fue ocupada por profesores y apoderados y otros miembros de la comunidad, ante su arbitrario cierre por el alcalde y
la Dirección de Educación de la comuna.  Ver más sobre este tema en
www.opech.cl

[4] Programa de 
la Naciones Unidas para el Desarrollo. Ha desarrollado varios informes en relación a las condiciones de vida de los países llamados  en desarrollo  En los informes de Chile del año 1994 y 1998 se enfatiza el cambio de los ciudadanos como consecuencia del modelo de desarrollo económico, individualista y competitivo. Ver informes en http://www.pnud.cl/

[5] Inseguridad Humana (miedo al otro, e incertidumbre respecto al propio bienestar)  Generalmente quienes tienen menor acceso a las oportunidades suelen sufrir mayor incertidumbre. Dicha inseguridad concierne primordialmente a la situación personal, percibida como un desajuste entre lo que se aporta y lo que se recibe. La experiencia individual de injusticia, empero, puede generar resentimientos y una desafiliación emocional que, desencadenados por cualquier evento, se proyectan al orden social (PNUD, 1998).

[6] Gangas,  R; Los Jóvenes y
la Política.  Profundización  Democrática en el Sistema Educacional  Chileno a partir de
la Reforma Educacional. Tesis para optar al título de Magíster en Ciencias Política,  Universidad de Chile, Santiago de Chile. 2006. 

[7]  Bauman, Zigmund (2001) En busca de la política. Fondo de Cultura Económica de Argentina.

[8]Que podrían terminar instalando escuelas de emergencia, con currículums de emergencia, con condiciones laborales de emergencia, en fin un clima de emergencia que terminará por encasillar más aún las escuelas en un paradigma racio – técnico, orientado a objetivos y fines utilitarios relacionados con determinados tipos de aprendizajes por lograr”. Viola Soto Guzmán. Paradigmas, naturaleza y funciones de la disciplina del curriculum. Revista Docencia N 20 año 2003 

[9]  Una acertada visión sobre este impacto se encuentra en el artículo de Marco Raúl Mejía, “Implicaciones de la globalización en el ámbito social, educativo y gremial” Revista Docencia nº22, págs. 4-15 

[10]    Un segundo artículo de Mejía, “Cambio curricular y despedagogización en la globalización Hacia una reconfiguración crítica de la pedagogía”, Docencia nº 28, aborda los problemas de la refundación escolar y las resistencias de las comunidades escolares al modelo neoliberal en América latina. 

23 mai 2010

Sobre Mapas y calidad de la educación

Publié par peuma dans Actualidad

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El ministro Lavín anunció[1] esta semana una nueva manera de comunicar o publicitar los resultados de la prueba SIMCE a través de lo que llamó Mapas sobre los resultados SIMCE por comuna para padres y apoderados/as. Habría que partir por señalarle al ministro que lo que él llamó mapa en realidad corresponde a un plano, pues los mapas representan geográficamente una parte de la superficie terrestre a escala sobre una superficie plana, en cambio, los planos muestran una representación esquemática de una pequeña zona o área, por ejemplo,  un conjunto de líneas del metro de la ciudad, una población, una casa, etc. Y ya que estamos hablando del tema, no está de más decir que esa diferencia entre plano y mapa es una pregunta SIMCE que la mayoría de los escolares de 4º básico podrían haber contestado adecuadamente. Pero vamos al fondo del asunto. 

Veamos lo que señala la página del MINEDUC[2]: “El mapa (sic) indicará la ubicación de todos los colegios de la comuna correspondiente y, en base a colores, los resultados de la prueba Simce. Se asignarán puntos rojos a los colegios que estén bajo el promedio nacional, puntos amarillos a los que estén en el promedio y puntos verdes a los establecimientos que se encuentren sobre el promedio nacional.” De acuerdo a la misma fuente, con ello se busca que los padres y apoderados se informen y “analicen el mapa de su comuna y tomen las mejores decisiones para sus hijos en materia de educación (…) Queremos que las familias se involucren. Sin las familias preocupadas, nunca vamos a mejorar la calidad de la educación en Chile. Queremos que los papás y las mamás comparen el colegio de sus hijos con los demás porque es el futuro de sus hijos el que está en juego.”(el destacado es mío). 

En una primera mirada varias preguntas surgen del análisis de esta noticia. Por ejemplo, ¿se considerará en este plano las diferencias de nivel socioeconómico de las escuelas clasificadas con dichos puntos de colores? es decir, al considerar los puntajes sobre, en y bajo el promedio ¿se explicará que no se puede comparar escuelas que atienden estudiantes de nivel socioeconómico bajo con aquellas que atienden de NSE medio o alto? Por otra parte, sabemos que hoy, como dice el dicho,  una imagen vale más que mil palabras ¿Qué imagen puede interpretarse de escuelas etiquetadas con puntos rojos? ¿Peligro, enfermedad, catástrofe, huyamos pronto? 

Si hasta hace un tiempo se discutió acaloradamente tanto al interior como al exterior del MINEDUC respecto de la clasificación que hacía este de “escuelas críticas” para referirse a aquellas que, por sus bajos resultados SIMCE, requerían inversión y asesoría especial, y se creó el nombre menos cargado negativamente de “escuelas prioritarias”  ¿ahora nos encontraremos de golpe y porrazo con escuelas rojas y amarillas? ¿Veremos en el plazo de unos años surgir verdaderos “barrios rojos” -sin duda, no como los de Amsterdam o Hamburgo- pero cargados nuevamente de connotaciones negativas y discriminatorias? 

¿Acaso ya no basta con las etiquetas de barrios conflictivos, delincuenciales, hogar del narcotráfico, etc. que diariamente difunden los medios de comunicación al referirse a ciertos sectores pobres de nuestra ciudad para que además el MINEDUC santifique dicha estigmatización con nuevos – y poco reflexivos- indicadores? Porque, para que estamos con cosas, toda la evidencia recogida y estudiada hasta hoy día nos muestra que en nuestro país los resultados educacionales medidos por pruebas estandarizadas como SIMCE o PSU[3] se corresponden directamente con el nivel socioeconómico de quienes las rinden, diferencias que incluso se reproducen dentro de una misma comuna ¿nos sorprenderemos y horrorizaremos después de ver comunas y sectores con gran abundancia de puntos rojos frente a otras comunas donde abundan los puntos verdes? 

Considerando que, tal como señaló el investigador Juan Pablo Valenzuela del Centro de Estudios Avanzados en Educación de la U. de Chile, observando la distribución de puntajes SIMCE y PSU, el nivel socioeconómico y la selección que realizan algunos establecimientos podría enunciarse un principio que diría algo así como  »Dime cómo seleccionas y te diré qué puntajes obtendrán tus estudiantes » ¿se anexará al referido mapa un plano con la clasificación de los establecimientos que seleccionan a sus estudiantes para poder comparar si aquellos que obtienen los mejores puntajes -puntos verdes- se corresponden justamente con aquellos que seleccionan? Porque claro, no es lo mismo enseñar y evaluar a niños y niñas que han sido escogidos tras un estrecho proceso de selección económica y/o académica, que a un grupo de estudiantes diverso y heterogéneo como los que deben aceptar por ley las escuelas y liceos municipalizados -con excepción de los emblemáticos.

¿Cuánto tiempo demorarán en aparecer los rankings de escuelas verdes, amarillas y rojas? ¿En cuánto tiempo veremos conversar – y ofenderse o sentirse ofendidos-  a los niños y padres acerca de su/tu escuela “roja, amarilla o verde”? ¿Qué significará considerarse – o ser considerado-  un “profesor/a de escuela roja”? 

Considerando además que no hay que ser experto en estadística para darse cuenta que cuando se calculan promedios siempre habrá un grupo sobre el promedio, otro alrededor del promedio y un tercero bajo el promedio ¿qué pasará con aquellas escuelas que aún mejorando sus puntajes significativamente sigan estando bajo el promedio, simplemente porque el promedio se elevó?¿Seguirán siendo “escuelas rojas” pese a haber mejorado en relación a sí mismas? 

¿Cómo se reflejará el valor agregado que una escuela le otorga a su trabajo con niños y niñas que parten en condiciones desmejoradas y con bajo capital cultural, si solo se reflejarán en el mentado mapa los puntajes en relación al promedio nacional? 

Como hemos señalado en varias oportunidades[4] acerca de la omnipresencia y omnipotencia que los resultados del SIMCE han adquirido en la educación chilena, transformándose en la casi única medida de la calidad de la educación y en la vara más importante para clasificar y otorgar categorías -Ley SEP[5]- de escuelas autónomas, emergentes y en recuperación, ahora vemos un paso más en este camino. Un paso que, en cualquier caso, es absolutamente coherente con el sistema de educación subvencionada impuesto en nuestro país hace ya casi 30 años, sistema de vouchers y subvención a la demanda que basa su eficacia en contar con clientes (los padres y apoderados) informados y, por ello, capaces de tomar las mejores decisiones en un mercado educativo abierto donde cada padre y madre votaría “con los pies” (expresión que usa el Banco Mundial) llevando sus hijos/as de un “mal colegio”, es decir, con bajos resultados en el SIMCE, a un “buen colegio” con alto puntaje SIMCE. Al respecto, hay que considerar la existencia de estudios y evidencia que han mostrado que en nuestro país la gente considera una gran cantidad de factores para trasladar a sus hijos/as de un colegio a otro –costo de la matrícula, cercanía geográfica, afinidad familiar anterior, proyecto educativo religioso, entre otros- antes que los resultados SIMCE. Seguramente esta nueva idea busca remediar esta “distorsión” del mercado educativo. 

Pero ¿Cómo mejorará esta iniciativa la calidad de la educación

Y todo esto sin entrar a cuestionar aquí el carácter y sentido de esta famosa prueba estandarizada, es decir, tratando de pensar dentro de la misma lógica con que funcionan nuestros creadores de políticas educativas. Aún haciendo ese titánico esfuerzo, son demasiadas las preguntas. 

C.   


[1]  http://www.latercera.com/contenido/657_261744_9.shtml

[2] http://www.mineduc.cl/index.php?id_portal=1&id_seccion=10&id_contenido=11161

[3] Ver “Cuando la suerte está echada” de Contreras, Corbalán y Redondo (OPECH) en http://www.opech.cl/bibliografico/calidad_equidad/Estudio_sobre_la_PSU_Contreras_Corbalan_Redondo.pdf

[4] Ver http://peuma.unblog.fr/2009/11/04/la-idolatria-del-simce/ , http://peuma.unblog.fr/2009/10/28/su-simce-es-mi-sueldo/ , http://peuma.unblog.fr/2008/04/06/que-miden-las-pruebas-estandarizadas-i/

[5] http://www.mineduc.cl/biblio/documento/200801031517400.NTSeparata29.pdf

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